Cuando me senté a escribir una introducción a esta problemática, luego de haber leído páginas y páginas de definiciones, debates, afirmaciones, refutaciones, me di cuenta, al verlo como un todo general, que trasciende cualquier límite que se le pueda poner a la historia: es un problema que atañe a todas las ciencias sociales. Porque detrás del debate por la supremacía de un concepto sobre otro y viceversa, se pueden encontrar numerosas implicaciones filosóficas, epistemológicas, sociológicas, etc. Ya no sólo estructura y acción, sino también sociedad e individuo, objetividad y subjetividad, libre albedrío y determinación, práctica y devenir. Las diferentes ciencias sociales han dado diversas respuestas a lo largo de su desarrollo. Por supuesto que, dada la naturaleza de las preguntas filosóficas –su permanente actualidad–, el problema está lejos de resolverse. Y precisamente por esa razón, es que el tema nos interesa hoy.
Y casi no es necesario mencionar que una visión general del problema, incluso limitándolo al caso de nuestra disciplina, es un objetivo que excede en demasía mis capacidades intelectuales. Por estas razones, voy a limitarme a dos casos de estudio: Fernand Braudel y Edward. P. Thompson. Estos dos historiadores dieron dos respuestas totalmente distintas a la cuestión.
Este trabajo tiene una segunda intención. Hace ya doce años, Carlos Barros publicó un artículo llamado “La historia que viene” en el que afirmaba que el paradigma historiográfico del siglo XX –conformado por dos corrientes rivales, Annales y Marxismo– estaba en crisis y, luego de exponer los conceptos que conformaban ese paradigma y luego de exponer las causas del fracaso de aquel paradigma, señala la necesidad de la conformación de un nuevo paradigma. Con ese punto de partida, el citado autor proclama una serie de puntos que el paradigma del siglo XXI ha de satisfacer. Mi intención es, pues, discutir las ideas de este artículo. Como se puede apreciar, la elección de dos representantes ilustres de ese paradigma bicéfalo del siglo XX no es arbitraria.
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