Por fin comienzan las vacaciones… o por lo menos, han comenzado para mí. Tengo muchas expectativas respecto de estas vacaciones. Por un lado, siempre es necesario tener tiempo libre, para descansar, para hacer cualquier cosa que no sea estudiar: leer una novela, mirar películas, salir, pasear, tomar café, reunirse con amigos, D O R M I R. Por otro lado, también es un tiempo que sirve para estudiar: hacer con tiempo las cosas que no se pudieron hacer, internarse más en los temas de nuestro interés (aunque no sea precisamente lo que se deba estudiar en el momento). No estudiar y estudiar: las vacaciones son diálecticas y se hace de todo un poco. Ni pasarse todo el día estudiando ni pasarse todo el día mirando el techo.
Pasé por ambas y sé que ninguna sirve.
Una de las cosas que quiero hacer es actualizar más seguido este blog y poner información más sustancial, importante. Visito con mucha regularidad Planeta Historia y veo que todo el mundo escribe cosas sobre historia y yo me la paso haciendo un racconto de mi vida académica. Hay que poner fin a todo esto. Sin embargo, hay que tener paciencia: investigar demanda tiempo, redactar más tiempo todavía, traducir del inglés, francés, italiano o portugués, agregar mapas y cuadros es tiempo que hay que contar, siempre y cuando se quiera hacer cosas de calidad…
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